Por ejemplo, en un inicio de la vigencia del TLC, ciertos productos básicos pueden subir de precio, lo que dificulte la economía de los hogares más pobres y los obligue a retirar temporalmente a sus niños de la escuela. Por otro lado, el nuevo mercado puede abrir más puestos de trabajo femenino, lo que haría que las madres dejen la responsabilidad de los hijos menores a sus hijas mayores, cuyas expectativas de progresar se truncarían. Mediante el análisis de este impacto y otros, la investigación muestra que los niños son susceptibles a los efectos negativos de la liberalización comercial, y que dichos niños pertenecen, en general, al mismo tipo de grupos vulnerables. Así, las familias más pobres, marginadas y con menor capital humano tienden a participar en inferior medida de los beneficios del crecimiento económico que suele traer la liberalización comercial. Por tanto, los niños de esos hogares son los más expuestos a los posibles riesgos negativos de la liberalización comercial.

Publicado en: International Food Policy Research Institute, Diciembre 2007.