Informamos sobre resultados y trayectorias de las y los jóvenes de la cohorte mayor de Niños del Milenio / Young Lives que participaron de la investigación cualitativa del estudio longitudinal entre el 2007 y el 2014, cuando tenían entre 13 y 20 años de edad; combinamos este análisis con estadísticas de la encuesta cuantitativa de la muestra total de la cohorte mayor de niñas y niños del Perú.
- A los 18 años, el 70% de las y los jóvenes de la cohorte mayor habían completado la educación secundaria, mientras que el 39% de dicha cohorte empezó la educación terciaria. Los jóvenes de las familias más pobres o de las zonas rurales tienen menos posibilidades de completar la escuela que sus pares, pero no encontramos ninguna evidencia de diferencias por razones de género o étnicas en las tasas de finalización de la escuela.
- Los datos del análisis cualitativo muestran que el género importa para las trayectorias de las y los jóvenes cuando las familias tienen recursos económicos limitados, tanto en las zonas rurales como urbanas. Además, el presente estudio muestra que el rol de la familia parece ser muy importante en las decisiones sobre el futuro de los jóvenes.
- Aunque no se encontraron diferencias de género en las trayectorias educativas durante primaria y secundaria, encontramos que las familias de bajos ingresos suelen priorizar la educación de los varones a nivel postsecundario. Por otra parte, nuestros resultados muestran que las y los jóvenes que viven en áreas rurales y desean seguir con la educación postsecundaria, pueden también realizar trabajos temporales; sin embargo, en tales empleos se exponen a situaciones de riesgo y maltrato, especialmente las mujeres.
- En las zonas rurales, las normas sociales en relación al género son importantes para comprender por qué trabajar es la trayectoria más común para los jóvenes en la adultez temprana. El trabajo es algo positivo para los hombres jóvenes porque los posiciona como proveedores. En las zonas urbanas, la participación de los varones jóvenes en el mercado laboral y expectativas de las familias son diferentes: los padres intentan posponer el acceso de sus hijos a dinero para mantenerlos alejados de las drogas, el alcohol y pandillas, que podrían llevarlos por el mal camino.
- Nuestros hallazgos sobre la transición hacia la paternidad o maternidad muestran que las experiencias de los hombres que se convierten en padres a una edad temprana o estaban esperando a un hijo, son diferentes a las de las mujeres, que viven peores situaciones. Observamos que los hombres fueron más protegidos por sus padres, quienes los apoyaron emocional y económicamente en transición a convertirse en padres y empezar una nueva familia.
Hay una gran disparidad en el camino hacia la adultez que enfrentan las y los jóvenes peruanos . Por ello, es necesario fortalecer las políticas públicas que atiendan a los que sufren más desventajas para el acceso a la educación terciaria, lo que pasa por la incorporación de una perspectiva de género. Además, se debe proveer a las y los jóvenes, información y asesoramiento sobre empleos y carrera, de modo que podrán acceder a trabajos con mejores condiciones laborales. Los empleos habitualmente disponibles para jóvenes ofrecen pocas o ninguna oportunidad para aprender y desarrollarse. Las mujeres rurales, y las madres adolescentes en especial, deberían ser consideradas grupos vulnerables, y sobre la base de ello, las becas educativas deberían estar diseñadas para ayudarlas a acceder a la educación terciaria.