Por ello, este documento identifica dos factores con información mundial disponible: la prevalencia de baja talla para la edad en la primera infancia, así como el número de persona que vive en pobreza extrema, los cuales se usan como indicadores de desarrollo de la pobreza. Se muestra que ambos indicadores están íntimamente asociados con un rendimiento cognitivo y educacional bajo en los niños. Además, el documento estima que más de 200 millones de niños menores de cinco años no están alcanzando su desarrollo potencial. La mayoría de estos niños vive en el sur de Asia y en África. Estos niños desfavorecidos suelen tener un mal desempeño en la escuela y, por consiguiente, obtienen bajos ingresos económicos, alta fertilidad y atienden pobremente a sus hijos, lo que contribuye a la transmisión intergeneracional de la pobreza.

Publicado en: The Lancet, Vol. 369, Issue 9555, Pp.60-70, Enero 2007.

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