Cuando se comparó a los niños que estaban con su padre a diario o una vez a la semana durante la infancia y la niñez con aquellos niños que no los veían regularmente en ningún periodo, estos últimos tuvieron resultados de talla para la edad significativamente más bajos (0.23 en puntaje Z, P=0.0094), después de controlar por factores como la edad materna, riqueza y otros factores contextuales. Los resultados también sugieren que los niños que vieron a sus padres durante la niñez (aunque no en la infancia) tuvieron mejores resultados de talla para la edad que los niños que vieron a sus padres en la infancia y la niñez (0.23 en puntaje Z, P=0.0388). Los hallazgos de los análisis de niños resilientes, es decir de aquellos que no vieron a sus padres en ninguna etapa, pero con talla para edad mayor a -2  desviaciones estándar muestran que la probabilidad de que un niño o niña no sea desnutrido, a pesar de la ausencia paterna al primer o quinto año de edad, son considerablemente mayores si él o ella vivía en una zona urbana (OR=9.3), pertenecía al quintil más rico (OR=8.7) y vivía en un ambiente con seguridad alimentaria (OR=3.8). Las intervenciones para reducir la desnutrición deberían diseñarse sobre la base de una mejor comprensión de cómo la ausencia de los padres pone en riesgo el crecimiento de sus hijos.

Publicado en: Maternal & Child Nutrition, Vol. 9, Issue 1, pp.143-154, Enero 2013.

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