La investigación se realizó a 49 niños, entre 6 y 14 años, de los que se obtuvo información mediante una variedad de técnicas cualitativas, que incluyen mapeo de actores, dibujo libre y registro fotográfico dirigido por ellos mismos, así como entrevistas con los niños, sus padres, profesores, profesionales de salud y promotores de JUNTOS. Asimismo, se hizo uso de una encuesta cuantitativa de comunidad como información secundaria. Los hallazgos del estudio muestran que JUNTOS, al igual que otros programas de transferencias monetarias condicionadas en América Latina, asegura que los niños menores de 14 años asistan regularmente a la escuela, así como a recibir sus controles periódicos de salud. JUNTOS también está permitiendo que las familias beneficiarias inviertan en actividades productivas como crianza de animales o cultivos a pequeña escala.

Ahora bien, el trabajo muestra una mirada más profunda del diseño e implementación de JUNTOS, así como su efecto en las relaciones al interior de las familias, y entre la comunidad y los proveedores de servicios locales, y su percepción del Estado en general. Por ejemplo, el estudio halló que el programa relega a la mujer a una posición tradicional porque se le asigna la responsabilidad del hogar y los niños, excluyendo así al padre de dichas tareas. Además, el programa estaría promoviendo ideas sobre infancia no acordes a la realidad local, ya que no se atiende la necesidad de muchas familias donde otros miembros familiares son los cuidadores de los niños como los abuelos, tíos/as o hermanos/as mayores.