La investigación muestra que la participación de los niños pequeños en sus ambientes sociales, no solo está marcada a través de ritos específicos, sino también mediante procesos más sutiles que envuelven un cambio progresivo en sus roles y responsabilidades dentro de sus hogares. Esa transición implica que aprendan habilidades prácticas y sociales, les permite desarrollar un sentimiento de identidad, pertenencia y responsabilidad, además de hacer que los niños se sientan miembros valiosos de sus familias y comunidades. Estos procesos de los niños se realizan al mismo tiempo que aquellos empiezan su escolaridad formal, pero es frecuentemente ignorado por la propia institución educativa.

Este estudio contribuye a la actual discusión sobre el aprendizaje fuera de las escuelas y el trabajo infantil en específicos momentos de la vida, como las transiciones a la etapa media de la niñez. Este material es un aporte empírico, el mismo que sirve para entender la propia transición. 

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