Mejorar las oportunidades de la vida de los niños es relevante para el desarrollo de los países de medianos y bajos ingresos. Empero, la mitad de la población del África del Subsahariana tienen 18 años o menos, y ellos comprenden la mitad de la población mundial que vive en extrema pobreza. Como el grupo individual demográfico más afectado por la miseria, los niños, no pueden seguir siendo vistos como un “grupo de interés especial”. Existe un creciente reconocimiento de la inequidad al interior de los países, así como se admite en mayor medida que algunos grupos se están “quedando atrás” en el desarrollo. La pobreza no solo socaba los derechos de los niños a vivir, sobrevivir y desarrollarse, como fue consagrado en la Convención de los Derechos de la niñez, también perjudica las habilidades y capacidades que demandan economías con rápidos cambios para su futuro crecimiento. También, ser pobre de niño puede ser un mecanismo para transmitir la pobreza entre generaciones; el análisis del ciclo de vida explica por qué eso ocurre. En todo caso, no existe mejor inversión de política pública que la hecha en la niñez.

Niños del Milenio /Young Lives empezó, en el 2002, a visitar a los niños que sigue y a sus familias para preguntarles cosas importantes de sus vidas. Este documento analizó las circunstancias y características del hogar para explorar cómo las vidas de los niños y los jóvenes divergen en el tiempo. Así, encontramos que los niños más pobres, los que viven en las áreas rurales o de grupos que están marginados, como los indígenas, están consistentemente “dejados atrás” en términos de nivel nutricional, aprendizaje escolar y oportunidades de empleo. Nosotros concluimos que las políticas de intervención a diferentes fases durante los primeros años de vida pueden mitigar el efecto de dichas inequidades. Hemos agrupado los hallazgos en cinco mensajes:

1)    Los niños valoran la escuela y desean estudiar por mayor cantidad de años, obtener mejores trabajos que sus padres, y postergar el matrimonio e inicio de una familia propia.

2)    La desnutrición daña profundamente a los niños y es muy común, particularmente entre los grupos de mayor pobreza. Realizar intervenciones tempranas es la mejor medida, pero existe la posibilidad de recuperarse de la desnutrición después de la infancia, lo que debe tomarse en cuenta.

3)    Mejorar los niveles de aprendizaje de los niños pobres es capital para superar la crisis de la educación en el mundo.

4)    A pesar de las altas aspiraciones educativas y de trabajo de los chicos, su realidad a los 19 años de edad es sustancialmente diferente.

5)      Las jóvenes más pobres son más proclives a casarse y a tener un hijo antes de la edad de 19 años.