A lo largo de los años, la literatura ha abordado el estudio de los comportamientos de riesgo en adolescentes en relación a la influencia de factores familiares o de contexto, dejando de lado otros factores inherentes a ellos, como son las habilidades cognitivas y no cognitivas. La base de datos empleada fue la del estudio Niños del Milenio / Young Lives y se usaron dos métodos de estimación: efectos fijos y variables instrumentales, a través de los cuales se pudo demostrar que la relación entre los tres tipos de comportamientos de riesgo estudiados y las habilidades cognitivas y no cognitivas es negativa. Es decir, adolescentes con mayores niveles de inteligencia, autoestima y autoeficacia son menos propensos a adoptar conductas de riesgo.

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