Los cuidadores principales de los niños identificaron que 85 niños (12,6%) sufrieron bullying a los 8 y 15 años; 235 (34.8%) a los 8 años solamente; 61 (9,0%) a los 15 años; y 294 (43,6%) no sufrieron hostilización a ninguna edad. Los niños que fueron victimas en ambos periodos de edad (8 y 15 años), en comparación con todos los otros niños eran 1,58 veces más propensos a fumar cigarrillos, 1,57 veces más proclives a beber alcohol, y tuvieron 2,17 veces más probabilidades de haber tenido una relación sexual (después de corregir por género).
La percepción del cuidador sobre la victimización infantil se asoció significativamente con los niños que reportaron violencia de otros niños de su edad. El bullying sufrido en la niñez consistentemente se asocia con un aumento de conductas que ponen en riesgo la salud durante la adolescencia, en comparación con aquellos niños hostilizados solo en un momento de su vida, o que nunca fueron maltratados. Por lo tanto, los programas centrados en enseñar a los niños cómo mitigar y prevenir el bullying a través del tiempo pueden ayudar a reducir los comportamientos de riesgo a la salud de los adolescentes, tales como el tabaquismo, el consumo de alcohol, y las relaciones sexuales prematuras.
Además, esta investigación demuestra que, si bien existe la necesidad de evitar la violencia contra los niños, los cuidadores parecen acostumbrados con la victimización infantil. Sin embargo, se necesita más investigación para entender cómo los niños toman la decisión de revelar estas experiencias hostiles a sus cuidadores, y la forma de aumentar y mejorar la comunicación entre aquellos sobre la violencia.
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