Descripción del proyecto

Según estudio que utiliza datos de Niños del Milenio, en el año 2020 una de cada cuatro familias experimentó inseguridad alimentaria. La iniciativa del Gobierno de transferir dinero a hogares vulnerables durante la emergencia sanitaria no habría logrado reducir el riesgo de inseguridad alimentaria grave y severa en dicha población.

 

La reciente investigación: Role of Government Financial Support and Vulnerability Characteristics Associated with Food Insecurity during the COVID-19 Pandemic among Young Peruvians, publicada en la revista Nutrients; analiza la situación de inseguridad alimentaria tras los primeros nueve meses de la pandemia, y qué factores influyeron en la capacidad de las familias para hacer frente a la misma.

 

Los autores encontraron que, durante 2020, 1 de cada 4 familias del estudio Niños del Milenio experimentó inseguridad alimentaria grave y severa, es decir que estas familias no tenían acceso a alimentos suficientes para asegurar una buena nutrición. Este resultado está asociado al estado de emergencia, el cual restringió las actividades económicas de los hogares. Los resultados, mostraron que la ayuda financiera de emergencia brindada por el gobierno a través de transferencias monetarias a hogares vulnerables (los denominados “bonos”) no fueron suficientes para que las familias puedan hacer frente a la inseguridad alimentaria. Las familias más pobres, aquellas con más de 5 miembros dentro del hogar, y aquellas familias que vieron reducidos sus ingresos y aumentados sus gastos durante la pandemia, fueron los más vulnerables a la inseguridad alimentaria. Los autores destacan que, el número de familias afectadas podría ser mayor pues el estudio solo incluye a familias con acceso a teléfono; medio por el cual fue realizada esta encuesta.

 

Entre las razones por las cuales los bonos no lograron disminuir el riesgo de inseguridad alimentaria, la investigación destaca tres posibilidades: Primero, esta no habría llegado de forma oportuna a las personas que necesitaban de este apoyo para hacer frente a la inseguridad alimentaria durante la pandemia. Segundo, el monto del bono habría sido insuficiente. Tercero, el bono podría haber sido usado para cubrir necesidades distintas a la del acceso a alimentos dentro de los hogares más vulnerables.

 

Esta publicación es la primera producida por el Círculo de Investigación en Salud SONGS/RIESGO. Este círculo está conformado en Perú por el Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE), el Instituto de Investigación Nutricional (IIN), y la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo; y, en Reino Unido, por la Universidad de Reading y la Universidad de Oxford. Para su realización, se utilizaron datos de la encuesta telefónica del estudio longitudinal “Niños del Milenio”. Esta encuesta se llevó a cabo en tres fases en 2020 (junio, agosto-octubre, y noviembre-diciembre) con el fin de medir el impacto de la pandemia en la población joven.

 

Respecto a los resultados del estudio, el profesor Vimal Karani, catedrático de la Universidad de Reading, comentó lo siguiente:

 

“Esto demuestra la importante relación que existe entre la pobreza y la seguridad alimentaria, y cómo los gobiernos de todo el mundo deben tomar medidas fundamentales para hacer frente a la pobreza a fin de evitar las repercusiones a largo plazo de la inseguridad alimentaria en la salud y la sociedad”.

 

Por su parte, Katherine Curi, investigadora del equipo peruano, agregó:

 

“Las políticas para enfrentar la inseguridad alimentaria deben complementar las medidas de apoyo financiero con estrategias que aseguren el acceso a alimentos de buena calidad nutricional, esto en un contexto donde Perú debe enfrentar los problemas de deficiencia como la anemia y el incremento de obesidad. Esto es aplicable a los Comedores y Ollas comunes que actualmente vienen atendiendo a la población más vulnerable”.

 

Finalmente, Alan Sánchez, investigador del equipo peruano, señaló lo siguiente:

 

“Brindar transferencias monetarias a los hogares vulnerables durante la cuarentena era una política totalmente justificada. Sin embargo, la demora en los pagos no permitió que esta política sea efectiva”.

 

El proyecto SONGS (Study of Obesity, Nutrition, Genes and Social factors) o RIESGO (por sus siglas en español) se lleva a cabo con financiamiento principal de PROCIENCIA (Concytec/Fondecyt), la Embajada de Reino Unido en Perú, el Consejo de Investigación Médica (MRC), y el fondo Newton-Paulet.

Descarga la publicación aquí