Descripción del proyecto
Estudio revela que en Perú:
La convivencia puede llegar a iniciarse a los 13 años e influye negativamente en las trayectorias de las adolescentes
La convivencia suele influir negativamente sobre las trayectorias de las adolescentes y jóvenes que la practican a edad temprana. La muestra de Lima, Sullana y Pangoa evidencia esta realidad.
“Solemos discutir porque no quiere que salga sola con mi hija o porque quiero usar shorts. Siempre dice que cada vez que salgo debe ser con él”
(Yolanda)
“Yo tomo las decisiones. Ella se mete en sus ollas, sus cosas. Yo me meto en mis carros, en mis fierros”
(César, Sullana)
“El tema de discusión siempre ha sido mi trabajo. Él dice que no paro acá, que paro en el trabajo. Le molesta el poco tiempo que le veo a él y a la bebé”
(Jazmin, Sullana)
(Lima. NIÑOS DEL MILENIO) El estudio “Matrimonio, convivencia y paternidad temprana en Perú, Etiopía, India y Zambia” – conocido como YMAPS por sus siglas en inglés – revela que la mitad de los entrevistados en Perú empezaron a convivir entre los 13 y 17 años. De los cuales, fueron las mujeres quienes vieron afectadas sus trayectorias de vida.
El estudio realizado en cuatro países, explora la percepción de quienes han iniciado una convivencia temprana e identifica los factores que llevan a los adolescentes y jóvenes a casarse, convivir o volverse padres; la influencia o apoyo de la familia sobre dicha experiencia; los roles de género durante la convivencia, matrimonio o paternidad; así como el impacto que esta tiene sobre sus vidas.
La evidencia en Perú muestra que la diferencia de edad entre los convivientes es uno de los factores que influye en el desarrollo de las mujeres entrevistadas, volviéndolas vulnerables. Las posibilidades de continuar estudiando son menores porque se dedican exclusivamente al cuidado de los hijos. Dada dicha diferencia de edad en las parejas, entre 8 y 10 años, existe una relación de poder que vulnera sus libertades, tal como la de Lorena (Sullana), “Al principio él me dijo que iba a seguir estudiando en algún momento, que iba a seguir estudiando mi carrera técnica. Dijo que incluso él me iba a apoyar, pero luego no lo hizo me dijo que para qué iba a estudiar.”
Las conclusiones del estudio en Perú, demuestran que las adolescentes y jóvenes que inician una convivencia temprana, son aquellas que terminan siendo más propensas a sufrir violencia doméstica. La situación empeora dado que no cuentan con los recursos para escapar de la relación de poder en la que son sometidas, pues muchas de ellas han abandonado sus estudios de educación básica incluso antes de iniciar su convivencia.
En sus recomendaciones finales, el estudio destaca la urgencia por implementar un plan de educación sexual con enfoque de género en los niveles de educación básica, considerando que en lugares como Pangoa, la actividad sexual suele iniciarse a la temprana edad de 12 años. Este plan debe promover la importancia del uso de métodos anticonceptivos en lugar de la abstinencia, ya que son los hombres quienes usualmente se resisten a usarlos, dejando que la responsabilidad recaiga sobre las jóvenes.
Estos resultados preliminares son parte de un estudio a nivel global que utiliza la muestra de Niños del Milenio. El estudio sobre “Matrimonio, convivencia y paternidad temprana en Perú, Etiopía, India y Zambia” es coordinado internacionalmente por la Universidad de Oxford y financiado por el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo es de la corporación federal canadiense – IDRC, por sus siglas en inglés-.
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