Foto: Gabriel Marroquín / GRADE
Alan Sánchez, el investigador principal del estudio Niños del Milenio/ Young Lives, que implementa GRADE, presentó La relación estructural entre nutrición, habilidades cognitivas y habilidades no cognitivas, en el II Congreso Anual 2015 de la Asociación Peruana de Economía (APE), en la Universidad del Pacífico, en Lima.
El II Congreso de la APE, realizado el 7 y 8 de agosto, fue organizado por la Superintendencia de Banca, Seguros y Administradoras Privadas de Fondos de Pensiones y la Universidad del Pacífico (UP). La APE, creada en 2013, es una iniciativa de un grupo de profesionales de economía, finanzas y ciencias afines, que producen investigación académica sobre los problemas del país y sus posibles alternativas para resolverlos.
La investigación de Sánchez es una versión ampliada de nuestro Documento de Trabajo 111, que estudia cómo las habilidades cognitivas y no cognitivas se adquieran simultáneamente en la transición de la niñez a la adolescencia. El investigador observó a la muestra de Niños del Milenio en sus tres primeras rondas, es decir, cuando tenían 7 a 8 años, cuando cumplieron 11 o 12 años, y nuevamente a la edad de 14 o 15 años. Encontró que los niños y niñas que habían tenido mejor estado nutricional durante la infancia temprana tenían mayores habilidades cognitivas y socio-emocionales a los 7-8 años. El efecto de la nutrición temprana sobre habilidad cognitiva es directo, mientras que el efecto sobre habilidad socio-emocional es indirecto, mediado por el efecto de la nutrición sobre habilidad cognitiva, la que a su vez afecta a la habilidad socio-emocional. El estado nutricional temprano se midió con la talla-por-edad a los 6-18 meses.
En el encuentro de APE, que recibió 70 trabajos, se expusieron otras tres investigaciones que usaron datos de nuestro estudio. Uno de ellos es El efecto de la educación pre-escolar sobre los rendimientos escolares en Perú, India y Etiopía, de Luciana De la Flor, (GRADE) Ana Paula Franco y Pablo Lavado. Los autores hallaron que los niños y niñas, de los cuatro países, que asistieron a la educación inicial –de calidad educativa heterogénea– tuvieron mejores resultados en las pruebas cognitivas que sus pares que no fueron a centros preescolares. Así, el estudio es un aporte adicional al creciente número de investigaciones sobre educación temprana –en la última década– que encuentran que la intervención en los primeros años de vida contribuye al futuro rendimiento académico. Igualmente, añade a la literatura que ha demostrado que adecuados programas de educación inicial pueden compensar las condiciones sociales inequitativas, que sufren los niños de familias pobres en su primera infancia.
Otro estudio con las bases de datos de Niños del Milenio discutido fue Efectos no revelados de la privatización: elección escolar e inversiones educativas en zonas urbanas del Perú (Undisclosed Effects of Privatization: School Choice and out of School Educational Investments in Urban Peru), de Fernando Alarcón y Joan Martínez. Este trabajo fue seleccionado y financiado por la Iniciativa de Investigación en la Privatización de la Educación (PERI por su sigla en inglés). Los autores encontraron una relación positiva entre la asistencia a la escuela privada y el tiempo que dedican en su educación, fuera de la jornada escolar, en la cohorte más joven de la encuesta (8-9 años). En cambio, no hallaron ese vínculo en los niños mayores (11-12 años). Ahora bien, los investigadores afirman que la relación en el grupo de los menores se disipa conforme los niños crecen, debido a que los padres participan menos en cómo sus hijos distribuyen el tiempo.
Finalmente, el cuarto estudio elaborado con la información de Niños del Milenio y presentado en el II Congreso de APE fue El efecto de las habilidades cognitivas y socioemocionales sobre la adopción de conductas de riesgo, de Carla Aragón, Magally Gonzales y Pablo Lavado. Los autores analizaron el vínculo entre las habilidades cognitivas y no cognitivas con el consumo de tabaco y alcohol y la iniciación temprana de la vida sexual en los adolescentes. Dichos investigadores hallaron que los adolescentes con mayores niveles de inteligencia, autoestima y autoeficacia son menos propensos a adoptar conductas de riesgo. El trabajo está publicado en la revista Apuntes de la UP (Vol 42, N.76, año 2015).