Este trabajo intenta llenar tal vacío usando los datos de Niños del Milenio/Young Lives, el único estudio longitudinal de Perú que sigue a una cohorte de alrededor de 700 jóvenes por más de una década, que comprende su vida entre las edades de 8 a 19 años. La investigación buscó entender el vínculo entre competencias psicosociales relacionadas a autoestima, confianza en sus habilidades y aspiraciones, y el riesgo de los comportamientos en un periodo crucial de transición entre la adolescencia y la adultez temprana.

-Documentamos una alta prevalencia de conductas de riesgo: uno de cada dos jóvenes  participan en al menos una actividad de riesgo a la edad de 19 años, y hay un aumento dramático de aquellas entre los 15 y 19 años.

-Nuestro análisis identifica a un grupo de adolescentes vulnerables a comportamientos de riesgo: hombres que viven en zonas urbanas y que han crecido en hogares con un solo progenitor/a, y con un gran número de hermanos.

-Encontramos que a menor autoestima temprana (medida entre los 12 y 15 años), mayor la posibilidad de los futuros comportamientos de riesgo. Además, aspirar a la educación superior a la edad de 15 se correlaciona con una menor probabilidad de consumo de alcohol y de adoptar conductas delictivas a la edad de 19 años. Dichas aspiraciones, además, protegen a las jóvenes de comportamientos sexuales riesgosos.

Los autores sostienen que aunque este análisis es insuficiente para demostrar una relación causal entre las competencias socioemocionales y las conductas de riesgo, nuestros resultados sugieren que las competencias psicosociales, la autoestima y las altas aspiraciones, podrían contribuir a prevenir conductas de riesgo. Así, los autores estiman que las políticas públicas para promover habilidades “blandas” en la niñez y la adolescencia son un mecanismo para reducir las conductas de riesgo y actividades criminales entre las y los jóvenes. Entendemos que esta evidencia recogida en países en vías de desarrollo es la única en la literatura académica.