Niños del Milenio presentará y discutirá los primeros resultados de su cuarta ronda de encuestas con autoridades y funcionarios públicos, investigadores y académicos,  así como representantes de las ONG y de la cooperación internacional durante una presentación pública, el 17 de marzo del 2015. Las anteriores rondas cuantitativas fueron en 2002, 2006  y 2009, cuando visitamos a los dos grupos etarios de los niños, niñas y jóvenes que seguimos: una cohorte que tenía entre 11 a 12 años de edad en la cuarta ronda, mientras que  la otra tenía 18 o 19 años de edad. La quinta ronda se  hará en el 2016.

Venimos siguiendo a las mismas familias durante once años, por lo ha sido posible recoger información valiosa sobre las oportunidades y desafíos que enfrentan la niñez y juventud peruana en la costa, sierra y selva, así como en áreas urbanas y rurales.  Así, la cuarta ronda de Niños del Milenio, la penúltima, ha permitido hacer diversas comparaciones entre los resultados de los niños de la cohorte menor con los que se obtuvieron de los mayores, cuando ambos tenían similar edad: si bien los más jóvenes han tenido más oportunidades que sus pares mayores cuando tenían la misma edad, usualmente, los que crecen en las zonas rurales, de pobreza o son indígenas enfrentan ambientes donde las instituciones son más débiles y hay menores oportunidades. En general, encontramos que ha mejorado el acceso a los servicios básicos de parte de los niños, niñas y jóvenes de Niños del Milenio, reflejo del crecimiento económico del  país. Así, el porcentaje de las familias que tenían electricidad subió de 60% en la primera ronda a 83% en la tercera y 94% en la cuarta.  Sin embargo, encontramos hogares que todavía no cuentan con agua potable ni Internet. Además, si bien se ha ampliado la cobertura de varios servicios en lugares rurales, son de inferior calidad que en las urbes.

De otro lado, casi todos los niños y niñas del grupo menor que visitamos asistieron a la primaria, pero la repetición subió – de 12% a 30%–  entre la tercera y cuarta ronda, fenómeno más acentuado en las comunidades pobres de los Andes y la Amazonía. Paralelamente, los menores en la ronda cuarta mostraron un mayor vocabulario que los mayores cuando tuvieron igual edad, pero con un nivel inferior al estándar internacional,  situación que se agrava entre los niños rurales e indígenas. Asimismo, gran parte de los jóvenes de la cohorte mayor en la cuarta ronda (4 de cada 10) estudian postsecundaria, –encima del promedio de América Latina–  pero los más pobres tienen menos probabilidad de concluir el colegio y acceder a la universidad que sus pares de familias más favorecidas. Por otra parte, es positivo encontrar que la desnutrición infantil del grupo menor en la cuarta ronda es la mitad (21%) que la observada en los mayores cuando fueron de la misma edad (42%); esto es consistente con la tendencia nacional. Empero, la desnutrición de los niños y adolescentes  de los pueblos altoandinos y amazónicos es notablemente superior a la de sus pares en contextos más favorecidos.

Esté atento a la próxima divulgación oficial de más hallazgos de la cuarta ronda y a la disponibilidad de las bases de datos, que esperamos incentive que otros investigadores e interesados analicen las bases de Niños del Milenio, de modo que dicha información sirva para mejorar las políticas públicas dirigidas a la niñez y juventud.