Foto: Raúl Egúsquiza / Niños del Milenio
La siguiente es una traducción del artículo que Santiago Cueto escribió para la Campaña Global por la Educación, sede de Estados Unidos, el que está publicado en su portal.
El deficiente diseño de los sistemas educativos muchas veces causa que los niños de familias pobres no alcancen similares resultados que sus pares no pobres, dice Santiago Cueto, investigador en educación y Coordinador de Niños del Milenio en el Perú.
Los investigadores educativos han encontrado hace tiempo que uno de los principales factores determinantes del éxito académico de un niño o niña, si no el más importante, es el nivel socioeconómico de la familia. El estudio Niños del Milenio, conocido internacionalmente como Young Lives, demuestra que el “índice de riqueza” de la familia de un niño en su primer año de vida predice la calidad de su educación, así como sus logros académicos, diez años después. Nuestros estudios muestran que si el niño viene de una familia pobre, indígena, rural, o tiene una madre que no ha culminado la primaria – o peor aún, si tiene las cuatro características – hay una fuerte probabilidad de que recibirá una educación de mala calidad y tendrá bajo rendimiento escolar.
Los niños pobres pueden estar matriculados y asistir a la escuela, pero no suelen obtener buenos resultados puesto que no tienen oportunidades efectivas de aprender. Nuestra reciente encuesta escolar muestra lo que esto significa. Por ejemplo, algunos maestros pidieron a sus alumnos escribir la palabra “rectángulo” decenas de veces, como una forma de aprender geometría, o escribir una larga secuencia de largos números en palabras. Las tareas más comunes que encontramos en los cuadernos de los estudiantes fueron ejercicios en los que les pedían resolver cientos de adiciones, sustracciones, multiplicaciones y divisiones. Estos métodos están muy por debajo del grado de complejidad requerido en las evaluaciones nacionales e internacionales, que se basan en la resolución de problemas, y no en la aplicación rutinaria de procedimientos aprendidos de memoria.
Sin embargo, esto no debe llevar a una conclusión pesimista de que la pobreza debe ser eliminada antes de que los resultados educativos puedan mejorar. Nuestra investigación en el Perú y otros países evidencia una amplia variación entre los rendimientos de estudiantes de similares niveles de pobreza. La explicación parece estar en el trabajo ingenioso de algunos docentes, que proporcionan a sus estudiantes más oportunidades para aprender, por ejemplo, explicaciones y tareas que impliquen retos, así como una mayor y mejor retroalimentación. Encontramos que los maestros que ofrecen mayores oportunidades para que los niños aprendan pueden ayudar a reducir la brecha en el rendimiento entre los niños de familias pobres y no pobres.
Nuestra conclusión es que necesitamos una mejor formación y permanente capacitación docente, y que los libros de texto deben tener un estándar más alto de lo que los estudiantes deben saber y ser capaces de hacer. Así, parece que las oportunidades de aprendizaje (ODA) son especialmente relevantes para los niños de entornos pobres, puesto que los niños de familias con más ingresos cuentan con una serie de recursos familiares y escolares que facilitan su aprendizaje.
La política de educación del Perú se encuentra en una encrucijada. Después de lograr la matricula casi universal en la primaria y el crecimiento de la cobertura en los otros niveles educacionales, debe buscar el logro de rendimientos aceptables de aprendizaje para todos los alumnos como su siguiente prioridad. De lo contrario, el sistema educativo solo seguirá siendo beneficioso para los más niños más privilegiados.
Referencias:
Encuesta escolar de Niños del Milenio en el Perú
Documento de Trabajo 92: “Young Lives School Survey in Peru Design and Initial Findings” (Disponible solo en inglés)
Artículo orginal en: Global Campaign for Education (En inglés)